
La célebre frase de la repugnante gorila de la foto nos hace hablar en silencio. Tal vez debamos pensar en voz alta. Tal vez.
Tal vez sea prudente el silencio para no arrebatar algo que lleva su tiempo de cocción. Tal vez.
Tal vez seamos demasiado cautos al hacer silencio sobre algo que presentimos. Tal vez.
Tal vez debiéramos gritarlo a los cuatro vientos, sólo porque creemos que así ocurrirá lo que creemos. Tal vez.
Tal vez sólo para ser los primeros en decirlo y decir después: viste, cuanto hace que te lo dije. Tal vez.
El dos mil once se nos viene al galope, llega en un santiamén y tal vez:

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